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Estos son algunos de los artículos que he escrito hasta ahora sobre el "Método Cuerpo-Espejo" durante mi periodo de organizadora de cursos en Madrid (España).La mayoría se publicaron en revistas de terapias alternativas y salud.

En adelante iré incorporando artículos sobre otras temáticas igual de interesantes y de las que también cuento con mi propia experiencia.

Todo se puede curar

La sanación existe, sucede, y no es ni magia ni brujería ni nada que se herede ni para lo que se deba nacer con ningún don especial. Sólo hay que aprender las técnicas y estar abierto a que los cambios positivos sucedan.

Mi vida ha cambiado desde que conocí el Método Cuerpo-Espejo, una gran herramienta para el AUTOCONOCIMIENTO, cuyo resultado directo es el perfecto estado de SALUD. Esto es un tesoro que, por supuesto, no voy a quedarme para mí sola...

Así nació el Método, de la propia experiencia de autosanación de su fundador:

SANACIÓN Y TRANSFORMACIÓN

Uno o dos meses de vida

En 1975, a Martin Brofman le diagnosticaron un cáncer terminal en la médula. Le dieron entre uno y dos meses de vida, sin esperanza ni tratamiento posible. Pero él no estaba dispuesto a dejarse morir en la desesperanza, y pensó entonces que, fuese cuanto fuese su tiempo restante, quería ser feliz. Desde ese momento se propuso vivir acorde con sus verdaderos deseos, siendo coherente consigo mismo, auténtico. No se privaba de comer lo que le apetecía, expresar lo que sentía, y vivir cada momento con plenitud como si fuese el último.

Todo empieza en tu conciencia

Alguien le había sugerido que el cáncer era el resultado de un proceso que había empezado en su conciencia. Su cuerpo había sintomatizado algo que no estaba funcionando en su vida como resultado de una “programación” que él mismo había creado en su mente. Así que comenzó a trabajar en el proceso inverso: “programarse” para eliminar el cáncer.

Un nuevo programa

Decidió dejar de considerarse un enfermo “terminal”, y crear la percepción de que se sentía cada vez mejor y mejor, haciendo un cambio en su conciencia desde ese preciso momento. El objetivo era reforzar la idea de mejoría a cada momento, sabiendo que todo lo que hacía estaba acorde con lo que su cuerpo le pedía y necesitaba para curarse. Fue vital mantener la programación positiva y un estado mental de relajación, hablándose positivamente a sí mismo. Cuando no notaba un síntoma, se decía que quizás ya nunca volvería a sentirlo. Si volvía a experimentarlo de nuevo, se decía entonces que el proceso aún no había terminado, y que de hecho, notaba ese síntoma menos que antes.

Destruir el cáncer

A través de técnicas de meditación y relajación, se imaginaba el tumor con una capa de células cancerígenas muriendo, y que acababan siendo destruidas por su propio organismo. El cambio, quizás todavía imperceptible, estaba siendo definitivo. Cada vez que eliminaba los residuos de su cuerpo, se eliminaban las células cancerígenas muertas, y él se lo recordaba constantemente. Insistía en saber que era verdad.

Los Chakras

Según la interpretación de los CHAKRAS (7 centros de energía en nuestro cuerpo, según las tradiciones hindúes y filosofía oriental), este cáncer representaba “algo retenido y no expresado”, ya que el tumor se encontraba al nivel de la garganta (5º chakra). Por lo tanto, la enfermedad estaba relacionada con el hecho de haber retenido la expresión de su SER. Aunque no estaba muy seguro de lo que esto significaba, decidió que era indispensable empezar a expresarlo todo. Todo pensamiento, todo sentimiento, cualquier cosa que hubiese en su conciencia y que quisiese salir, lo expresaba, sabiendo que era vital para su salud. Anteriormente, había tenido la percepción de que la expresión conducía a la discordia, pero ahora veía que la expresión y la comunicación llevaban a la armonía, lo hacían todo más fácil.

La transformación

En aquella época desarrolló un sentido de compasión y comprensión. Sabía que su vida dependía del hecho de apartar de ella todos los elementos que no estuviesen de acuerdo con su nueva forma de ser. El proceso era simple, pero no siempre fácil.
Cuando transcurrieron los dos meses desde su diagnostico de cáncer, volvió a someterse a un examen médico. Ya no le encontraron nada. El doctor consideró que tal vez se cometió un error en las primeras pruebas. Curioso.

Todo se puede curar

Martin transformó su forma de SER. Su estilo de vida había cambiado drásticamente. Ahora era fiel a lo que sentía, a lo que él era en realidad.
Tras aquella potente experiencia de sanación, decidió seguir investigando la relación cuerpo/mente. Siguió poniéndolo en práctica consigo mismo y lo transmitió a su entorno. Desarrolló un modelo de sanación a través de la energía y el autoconocimiento que cualquiera podía poner en práctica con sencillas técnicas y herramientas.

* Martin Brofman es el fundador del "Método Cuerpo-Espejo". Desde entonces, sus cursos se realizan en todo el mundo.

energía de Sanación

“TAL VEZ PUEDO AYUDARTE...”

La reacción de la gente cuando le quitas un dolor en cuestión de minutos, sin ayuda de ningún medicamento, suele ser siempre la misma: gran alivio y gran sorpresa. A menudo, la situación es la siguiente: alguien me pide una aspirina para el dolor de cabeza, y yo no tengo, “Aunque...tal vez puedo ayudarte...”. Si la persona accede, sólo tiene que sentarse y cerrar los ojos, y cuando los vuelve a abrir, se da cuenta de que la molestia o el dolor ya no están. “¿Cómo lo has hecho?”. Soy sanadora, sólo he tenido que aprender la técnica, a través del MÉTODO CUERPO-ESPEJO.

TODO ES ENERGÍA

Un dolor de cabeza, un retortijón de estómago, una tensión en la espalda o en el cuello pueden desaparecer en el momento, y apurando, algunos podrían aceptarlo como “posible” puesto que bastaría con un simple analgésico para erradicarlos, digamos que su curación podría resultar poco “espectacular”. Pero ¿y si habláramos de un cáncer, por ejemplo? O de problemas de vista, o depresión, o reuma,… ¿También se pueden curar de la misma manera? La respuesta es SÍ.
Según el Método Cuerpo-Espejo, TODO es energía. Cuando manifestamos una molestia, dolor o enfermedad, se trata de un bloqueo de esta energía que ha dejado de circular libremente, así que para que nuestro cuerpo esté sano, hay que deshacer esos bloqueos. Los síntomas no son más que un aviso de nuestro cuerpo de que algo no está yendo bien en nuestra vida. Pero ¿cómo solucionarlo? Vayamos al origen de todo.

AUTOCONOCIMIENTO Y SANACIÓN

La clave para estar sano y en armonía con nosotros mismos y con nuestro entorno es “SER lo que uno quiere ser, HACER lo que uno quiere hacer, y ESTAR donde uno quiere estar”. Parece fácil a simple vista, pero desgraciadamente, en la sociedad en la que vivimos, puede resultar todo un desafío conseguirlo, para algunos, incluso una utopía.

A través del AUTOCONOCIMIENTO, en el que profundizamos por medio de la SANACIÓN, llegaremos más y más a nuestro verdadero yo, en ocasiones, escondido bajo capas o escudos de protección.

Pensemos en cosas cotidianas: ¿trabajo en lo que quiero?, ¿hago lo que yo decido o lo que me dicen los demás?, ¿me siento bien con la gente que me rodea?, ¿estoy feliz en mi relación de pareja, o la deseo y no la encuentro?, etcétera. Si nos paramos a pensarlo de verdad, tal vez descubramos que no estamos a gusto con muchos aspectos de nuestra vida, pero que convivimos con ellos por conformismo, miedo al cambio o al fracaso, por inercia, por los demás, por inseguridad…

Así, todo lo que represente una insatisfacción o malestar para nosotros, crea tensiones en nuestra conciencia que, si no ponemos remedio, con el tiempo pueden llegar a manifestarse en síntomas físicos (enfermedades, accidentes, …).

La SANACIÓN no sólo elimina dichos síntomas, sino que también nos dará pistas sobre los aspectos de nuestra vida que tenemos que armonizar a fin de no volver a crear los mismos síntomas.

YO TOMO LAS RIENDAS DE MI VIDA

Cada uno de nosotros somos los directores y actores protagonistas de nuestra propia película, y depende sólo de nosotros mismos todo lo que ocurre a nuestro alrededor, tanto lo bueno como lo malo. Si uno es fiel a sí mismo siguiendo las tres premisas que indico más arriba (SER, HACER, ESTAR), su energía está en armonía, y sólo atrae situaciones favorables a su vida. Es como si siempre estuviéramos en el lugar adecuado en el momento adecuado para obtener todo lo que queremos, sin esfuerzo, fácilmente, una sucesión de “casualidades” constantes nos hacen la vida sencilla, el universo se confabula a nuestro favor (“el cosmos fluye”, como a mí me gusta decir).

HERRAMIENTAS DE SANACIÓN

Esta es la filosofía de vida, a grandes rasgos, del Método Cuerpo-Espejo, pero ¿cómo trabaja un sanador? Utilizando varias herramientas y la visualización (o imaginación):

- LUZ BLANCA: así llamamos a la energía. Emana de las manos del sanador que la envía directamente al punto donde se encuentra la tensión o al cuerpo del individuo en general.
- LOS CHAKRAS: son siete puntos de energía en nuestro cuerpo, cada uno asociado a ciertas partes de nuestra conciencia, del cuerpo físico y sus respectivas funciones. Esto proporciona información respecto a las partes de la conciencia que no estaban en orden hasta ese momento, por lo tanto, el individuo puede evitar repetir comportamientos o actitudes que recrearían los síntomas de nuevo.
- FORMAS DE PENSAMIENTO: toda herramienta que nos podamos imaginar sirve para eliminar un síntoma o dicho síntoma puede convertirse en “algo definido” que podamos quitar del cuerpo con facilidad. Por ejemplo, el típico “nudo en el estómago”, podemos cogerlo y simplemente deshacerlo.
Parece sencillo, y lo es. Tanto que incluso los niños aprenden a hacerlo rápidamente (hay cursos destinados a ellos).

La sanación es una expresión de amor, un servicio que podemos ofrecer a los demás y a nosotros mismos. No hay un síntoma o enfermedad del que alguien no se haya curado ya. Todos somos sanadores. Todo se puede curar, sólo es cuestión de saber cómo.