“TAL VEZ PUEDO AYUDARTE...”
La reacción de la gente cuando le quitas un dolor en cuestión de minutos, sin ayuda de ningún medicamento, suele ser siempre la misma: gran alivio y gran sorpresa. A menudo, la situación es la siguiente: alguien me pide una aspirina para el dolor de cabeza, y yo no tengo, “Aunque...tal vez puedo ayudarte...”. Si la persona accede, sólo tiene que sentarse y cerrar los ojos, y cuando los vuelve a abrir, se da cuenta de que la molestia o el dolor ya no están. “¿Cómo lo has hecho?”. Soy sanadora, sólo he tenido que aprender la técnica, a través del MÉTODO CUERPO-ESPEJO.
TODO ES ENERGÍA
Un dolor de cabeza, un retortijón de estómago, una tensión en la espalda o en el cuello pueden desaparecer en el momento, y apurando, algunos podrían aceptarlo como “posible” puesto que bastaría con un simple analgésico para erradicarlos, digamos que su curación podría resultar poco “espectacular”. Pero ¿y si habláramos de un cáncer, por ejemplo? O de problemas de vista, o depresión, o reuma,… ¿También se pueden curar de la misma manera? La respuesta es SÍ.
Según el Método Cuerpo-Espejo, TODO es energía. Cuando manifestamos una molestia, dolor o enfermedad, se trata de un bloqueo de esta energía que ha dejado de circular libremente, así que para que nuestro cuerpo esté sano, hay que deshacer esos bloqueos. Los síntomas no son más que un aviso de nuestro cuerpo de que algo no está yendo bien en nuestra vida. Pero ¿cómo solucionarlo? Vayamos al origen de todo.
AUTOCONOCIMIENTO Y SANACIÓN
La clave para estar sano y en armonía con nosotros mismos y con nuestro entorno es “SER lo que uno quiere ser, HACER lo que uno quiere hacer, y ESTAR donde uno quiere estar”. Parece fácil a simple vista, pero desgraciadamente, en la sociedad en la que vivimos, puede resultar todo un desafío conseguirlo, para algunos, incluso una utopía.
A través del AUTOCONOCIMIENTO, en el que profundizamos por medio de la SANACIÓN, llegaremos más y más a nuestro verdadero yo, en ocasiones, escondido bajo capas o escudos de protección.
Pensemos en cosas cotidianas: ¿trabajo en lo que quiero?, ¿hago lo que yo decido o lo que me dicen los demás?, ¿me siento bien con la gente que me rodea?, ¿estoy feliz en mi relación de pareja, o la deseo y no la encuentro?, etcétera. Si nos paramos a pensarlo de verdad, tal vez descubramos que no estamos a gusto con muchos aspectos de nuestra vida, pero que convivimos con ellos por conformismo, miedo al cambio o al fracaso, por inercia, por los demás, por inseguridad…
Así, todo lo que represente una insatisfacción o malestar para nosotros, crea tensiones en nuestra conciencia que, si no ponemos remedio, con el tiempo pueden llegar a manifestarse en síntomas físicos (enfermedades, accidentes, …).
La SANACIÓN no sólo elimina dichos síntomas, sino que también nos dará pistas sobre los aspectos de nuestra vida que tenemos que armonizar a fin de no volver a crear los mismos síntomas.
YO TOMO LAS RIENDAS DE MI VIDA
Cada uno de nosotros somos los directores y actores protagonistas de nuestra propia película, y depende sólo de nosotros mismos todo lo que ocurre a nuestro alrededor, tanto lo bueno como lo malo. Si uno es fiel a sí mismo siguiendo las tres premisas que indico más arriba (SER, HACER, ESTAR), su energía está en armonía, y sólo atrae situaciones favorables a su vida. Es como si siempre estuviéramos en el lugar adecuado en el momento adecuado para obtener todo lo que queremos, sin esfuerzo, fácilmente, una sucesión de “casualidades” constantes nos hacen la vida sencilla, el universo se confabula a nuestro favor (“el cosmos fluye”, como a mí me gusta decir).
HERRAMIENTAS DE SANACIÓN
Esta es la filosofía de vida, a grandes rasgos, del Método Cuerpo-Espejo, pero ¿cómo trabaja un sanador? Utilizando varias herramientas y la visualización (o imaginación):
- LUZ BLANCA: así llamamos a la energía. Emana de las manos del sanador que la envía directamente al punto donde se encuentra la tensión o al cuerpo del individuo en general.
- LOS CHAKRAS: son siete puntos de energía en nuestro cuerpo, cada uno asociado a ciertas partes de nuestra conciencia, del cuerpo físico y sus respectivas funciones. Esto proporciona información respecto a las partes de la conciencia que no estaban en orden hasta ese momento, por lo tanto, el individuo puede evitar repetir comportamientos o actitudes que recrearían los síntomas de nuevo.
- FORMAS DE PENSAMIENTO: toda herramienta que nos podamos imaginar sirve para eliminar un síntoma o dicho síntoma puede convertirse en “algo definido” que podamos quitar del cuerpo con facilidad. Por ejemplo, el típico “nudo en el estómago”, podemos cogerlo y simplemente deshacerlo.
Parece sencillo, y lo es. Tanto que incluso los niños aprenden a hacerlo rápidamente (hay cursos destinados a ellos).
La sanación es una expresión de amor, un servicio que podemos ofrecer a los demás y a nosotros mismos. No hay un síntoma o enfermedad del que alguien no se haya curado ya. Todos somos sanadores. Todo se puede curar, sólo es cuestión de saber cómo.